lunes, 31 de agosto de 2009


EMPRENDEDORES
GUÍA PARA LA CREACION DE UNA EMPRESA

Quiero presentar una breve guía sobre las etapas en la creación de una empresa presentando enlaces web que ayuden en cada etapa del emprendimiento a aquella persona que siempre ha soñado con tener su gran negocio pero que no tiene idea de por dónde empezar.Bien, primeramente quiero decirte que crear una empresa es una satisfacción grandísima, sentirte dueño de tu tiempo no tiene valor por ello me esforzare para que este articulo sea el que te dé el impulso hacia cumplir ese gran sueño. A continuación las etapas en la creación de una empresa:
1- Motivación
En esta etapa el emprendedor se llena de razones para pensar en crear su empresa, en esta etapa es recomendable leer historias de éxito empresarial que te permitan inspirarte y sentirte seguro de que si otros pudieron tu también podrás, debes reflexionar sobre tu vida y situación actual y pensar en que puedes estar en una mejor situación. Puedes leer algunas historias de éxito en el siguiente enlace:
http://negociosyemprendimiento.blogspot.com/search/label/Historias De Exito
2- Generación De La Idea De Negocio
Una vez te sientas totalmente decidido a emprender y hayas adquirido la suficiente determinación para luchar hasta el fin por llevar adelante tu sueño, debes dar un siguiente paso y es generar esa idea que se convertirá en tu empresa.
En esta etapa lo más importante que debes recordar es que ninguna idea es perfecta y si esperas a encontrar una idea perfecta solo estarás perdiendo tiempo valioso.
Algo que puedes hacer es leer ideas de negocio de otros emprendedores, esto puede ser una inspiración para que desarrolles tu propia idea, te recomiendo los siguientes enlaces en los que puedes encontrar algunas ideas de negocio para leer y obtener la tuya:
http://negociosyemprendimiento.blogspot.com/search/label/Ideas De Negocio
http://negociosyemprendimiento.com/?p=378
http://negociosyemprendimiento.com/?p=189
3- Elaborar El Plan De Negocios
Una vez tengas clara tu idea de negocio debes darle un análisis profundo y empezar a elaborar tu propio plan de negocios, este será tu carta de presentación ante inversionistas, en bancos, fondos de financiación, etc. Igualmente te dará una idea clara de cómo va a ser tu negocio.
Un error que cometen muchos emprendedores y que debes evitar es planear demasiado y actuar poco, tu plan de negocios no es lo más importante así de que no le dediques tanto tiempo a tratar de planear más bien dedícate a desarrollar tu plan. En el siguiente enlace podrás encontrar muy buena información y recursos que te serán de gran utilidad en esta etapa:
http://negociosyemprendimiento.blogspot.com/search/label/Planes De Negocio
4- Conseguir Recursos
Ya con tu plan de negocios en el cual has definido exactamente lo que necesitas para tu negocio, sigue conseguir esos elementos que te permitirán comenzar, recurre a todas las fuentes que puedas, amigos, bancos, familiares, ahorros, fondos de financiación, etc., se constante y no te rindas, veras que con esfuerzo tendrás todo listo. Una recomendación para esta etapa es que vayas a las diferentes entidades de apoyo que existan en tu localidad y averigües por los requisitos para acceder al financiamiento.
5- Dar Nacimiento Al Negocio
Esta etapa es la más importante de todas, es a lo que Andy Freire llamo “De la idea a la cruda realidad”, debes sacar toda tu pasión por emprender y dedicar todos tus esfuerzos a tu empresa, te darás cuenta de que no todo sale como lo planeaste, así de que debes ser lo suficientemente determinado para no rendirte. En esta etapa no olvides informarte bien sobre las licencias que debes tener para que tu negocio sea legal, también infórmate sobre los beneficios legales que ofrece tu país para la creación de empresas.
6- Lograr El Crecimiento De Tu Empresa
Una vez tengas tu empresa te darás cuenta de que para entrar al camino del éxito hace falta mucho más que ganas, por ello debes ser constante y tratar siempre de dar un paso adelante y lograr a lo que yo llamo “crecimiento económico sostenible”, esto quiere decir que debes buscar la manera de que tus ingresos se incrementen de manera constante, consigue nuevos clientes, aumenta tus ventas y todo lo que te permita aumentar tus ingresos. Te llevara años el fortalecer tu empresa para que sea sostenible, pero créeme no hay nada más gratificante.
Como te pudiste dar cuanta hay mucho por hacer, tal vez ya hayas avanzado algunas etapas pero aun así la lucha debe ser constante, si aun no has empezado pues te digo que este es el mejor momento para empezar, hay muchas oportunidades esperándote.
Mi recomendación final es que no pierdas la batalla sin haber luchado.

Autor: Javier Díaz – Técnico en planificación para la creación y gestión de empresas, actualmente acabo de terminar los estudios correspondientes a cuarto semestre de administración de empresas en la Universidad Cundinamarca Seccional Girardot. Actualmente resido en la ciudad de Girardot en Colombia y mis aficiones son todo lo que tenga que ver con empresas.

martes, 25 de agosto de 2009


CARAL (Casma – Perú)


MIRA EL VIDEO ADJUNTO Y COMPRENDE LA GRANDEZA DE SU MENSAJE. LA BBC DE LONDRES HA DADO ESTA EXHAUSTIVA Y EXTRAORDINARIA CONTRIBUCIÓN, A LA INCOMPARABLE HISTORIA ANTIGUA DEL PERÚ, QUE ES AL MISMO TIEMPO LA HISTORIA ANTIGUA DE NUESTRO SUB CONTINENTE: AMÉRICA DEL SUR, LA CUNA DE LA CIVILIZACIÓN MUNDIAL.....

domingo, 23 de agosto de 2009


Democracia y Participación Ciudadana

Autor : Luis Castilla
En un siglo que presenciamos dos guerras mundiales, vimos el auge y la caída del fascismo y el nazismo, el nacimiento del comunismo, y de su caída (como en el antiguo bloque soviético) o su transformación radical (como en China) y el surgimiento de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC); Nace la pregunta ¿Cuál sería el “desarrollo” más significativo del Siglo XX? Opino que en un futuro distante, cuando la gente mire el siglo anterior, no tendrán dificultad en otorgar al “auge de la democracia” en la mayoría de Gobiernos del mundo, como el desarrollo mas importante.Después de su origen en la Grecia antigua, en donde nace con el concepto de “Gobierno del pueblo” o “Poder del pueblo”, en la actualidad la democracia tiene exigencias complejas, las cuales ciertamente incluyen votar y el respeto por los resultados electorales, pero también requiere la protección de las libertades, respeto a las disposiciones legales, la garantía de la libre discusión y de difusión de información no censurada, así como el acceso a la justicia sin discriminación de ningún tipo.El punto más importante en donde la democracia enriquece la vida de los Ciudadanos es, la libertad política que pertenece a la libertad humana en general y ejercer los derechos civiles y políticos es un aspecto crucial de la vida de los individuos como entes sociales. La participación social y política tiene valores intrínsicos para la vida humana y el bienestar. Impedir la participación política de la comunidad es una perdida gigantesca; por lo tanto la comunidad debe convertirse en un “Grupo de Presión” en la incidencia política de la sociedad y esto sólo puede tener éxito si trabajan al lado de las instituciones publicas y la Sociedad Civil, es vital la participación ciudadana y la construcción de instituciones desde la ciudadanía que velen por la construcción de proyectos que generen desarrollo cultural, desarrollo económico, la unión de los jóvenes, etc.

“No esperes que puede hacer el Perú por ti, sino que puedes hacer por el Perú”

martes, 18 de agosto de 2009


Según sondeo, la mayoría de limeños se considera de izquierda y centro izquierda

Rocío Maldonado. (Diario La República)


La más reciente encuesta del Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica (PUCP) revela que la mayoría de limeños se ubica en el segmento ideológico de izquierda y centro izquierda (52%), frente a un 37% que se coloca en la derecha y centro derecha. Fernando Tuesta, director del Instituto de Opinión Pública de la PUCP, refirió que, en promedio, los encuestados se sitúan en la media, marcando distancia de los extremos, tendencia que se repite en los últimos sondeos.
“No se trata de una segmentación arbitraria. La gente se autoubica, usando una escala de 10 donde cero es izquierda y 10 derecha. Solo para fines metodológicos hemos dividido las posiciones en tres segmentos”, explicó.
Consultado sobre si el hecho de que los potenciales candidatos a la presidencia de la República se definan como opciones de centro izquierda o centro derecha podría influir en los electores, Tuesta Soldevilla fue enfático en señalar que “una cosa es lo que dicen (los candidatos) en sí y otra cómo los evalúa la población”.
Además, el experto mencionó que la percepción ideológica que la población pueda tener respecto a los posibles aspirantes presidenciales por ahora no es tan significativa, pues el ciudadano no vota porque un candidato sea de izquierda o derecha, sino porque lo encuentra confiable.Aprobación presidencial
La investigación de la PUCP revela también que la aprobación a la gestión del presidente Alan García alcanza el 30% (5 puntos porcentuales más que en julio), frente a un 63% de ciudadanos que desaprueba su labor.
Según Tuesta, el repunte se explica básicamente en el hecho de que la aprobación presidencial había caído mucho el mes anterior, pero también a la renovación del gabinete ministerial, lo cual siempre da un respiro al gobierno.
No obstante, Tuesta advirtió que esta subida podría ser efímera considerando el alto nivel de desaprobación que tiene García Pérez.
“Desde el 2007 la desaprobación es mayoritaria a la aprobación. La mirada a su gestión hay que hacerla salvando las distancias, pues mes a mes es difícil”, explicó.
Otro dato interesante del sondeo consigna que la población que respalda la labor del Jefe del Estado la constituye mayoritariamente la de derecha y centro derecha.
“Por eso hacen mal quienes creen que descalifican al presidente diciendo que su gobierno es de derecha. Hay un gran sector que se autoubica en ese segmento”, dijo.
Intención de voto
En cuanto a la intención de voto presidencial, la lista es encabezada por la legisladora Keiko Fujimori (22%), seguida de Lourdes Flores, Luis Castañeda, Alejandro Toledo (triple empate técnico con 15% y 14%), mientras que Ollanta Humala alcanza apenas un 8%.
Datos
Arboricidio. La tala de 150 árboles en el distrito de Chorrillos ordenada por la comuna limeña no ha mermado mayormente la gestión del alcalde Luis Castañeda, quien obtiene un alto nivel de aprobación (75%), solo 6 puntos porcentuales menos que en julio.
Partidos.- El estudio de la PUCP arroja también que pese a todas las críticas y cuestionamientos contra los partidos políticos, la mayoría de limeños (65%) considera que sin ellos no puede haber democracia.

sábado, 15 de agosto de 2009


Prólogo del nuevo Libro de Michel Azcueta


Escrito por: Maz Hernández


Michel Azcueta ha puesto en blanco y negro un conjunto de reflexiones hilvanadas a partir de su encuentro con nuestro país hace 40 años, adonde llegó por una decisión tomada en medio del tumulto de los eventos de mayo de 1968 en París. Muy pronto se trasladó a Jaén. Fue en esa provincia de Cajamarca, trabajando como maestro, que empezó su aprendizaje “sobre el Perú, sobre América Latina y sobre el mundo”. Eran los primeros pasos de un periplo que luego lo llevaría a Huaraz como voluntario para asistir a los damnificados del desastre natural de mayo de 1970. Así fue tejiendo una red de relaciones con los hilos de su actividad pedagógica y su interés por la política, la naturaleza y las fiestas populares. Maestro comprometido, su visión de la escuela parecía reflejar esa antigua utopía que apostaba por construir una comunidad de quienes enseñando aprenden y quienes aprendiendo enseñan. Sin dejar la docencia, Azcueta se instaló posteriormente en Lima.

Pero vayamos al libro. Los dos primeros capítulos de Libertad para pensar, libertad para actuar dan cuenta de su concepción sobre tareas que competen al Perú, su patria desde que se nacionalizó en 1974. El primero tiene los pies puestos en la tierra, en el aquí y el ahora. El país asediado por crisis y animado de esperanzas, dice, nos convoca a todos: “todos somos ciudadanos, todos somos emprendedores…defensores de un modelo de desarrollo, dirigentes, y, además, todos gobernamos algo”. Al responder a ese llamado, asume una perspectiva comprometida y solidaria desde la que define las potencialidades que podrían permitir combatir la pobreza e impulsar el avance de la comunidad nacional. Azcueta discrepa del modelo económico que orienta actualmente el desarrollo del país por su énfasis excesivo en el crecimiento. Como cree tanto en la solidaridad y en la acción colectiva como en la iniciativa personal y en la importancia de la inversión, propone que los sectores no favorecidos por el modelo aprendan a aprovechar cada una de las potencialidades que ofrece cada localidad, que insistan en las experiencias concretas de éxito de tal modo que se fomente la autoestima compartida. De ese modo se puede vincular lo social, lo cultural y lo económico como el soporte indispensable de las políticas públicas.

El segundo capítulo se abre al futuro y señala algunos retos para el siglo XXI. Empieza preguntándose por el tipo de municipio que es necesario construir. Azcueta considera que los gobiernos locales tienen que añadir a sus tareas tradicionales las de propiciar la cohesión social a través de la participación ciudadana en la toma de decisiones, impulsar el desarrollo económico sostenible y preservar los valores democráticos. Considera que la participación debe basarse en una conciencia clara de los objetivos, de los actores que pueden llevar adelante los procesos y de los deberes y derechos de todos. No es de extrañar que haya concebido un instrumento de desarrollo, el Mapa de la Riqueza, como complemento del Mapa de la Pobreza. Nos cuenta que conforme iba descubriendo y conociendo las potencialidades de las localidades, iba pensando en la necesidad de un cambio de enfoque que permita poner en relieve los diversos recursos y potencialidades invisibilizadas por las carencias. Solo con esta visión binocular se tendrá el conocimiento integral del territorio indispensable para la gestión, la concertación y la participación:

El tercer capítulo es indesligable de las peripecias que ha vivido el autor. El hombre joven que, en 1971, junto con miles de desplazados fatigó los arenales de Lurín entreviendo un horizonte de esperanza, escribe cuatro décadas después, cuando la arena parece haberse vuelto verde, sobre la experiencia de creación colectiva y solidaria de Villa El Salvador. Entre los trazos de la historia de la comunidad urbana que llegó a ser distrito, de las crisis que atravesó y las oportunidades que se forjó, de los avances y retrocesos del proyecto autogestionario, Azcueta bosqueja las reflexiones de quien llegó a ser tres veces alcalde distrital. Las páginas dedicadas a la tarea de capacitar dirigentes para la organización popular lo llevan a ahondar en la psicología del poblador y su lucha épica contra la pobreza.

Mucha agua ha corrido bajo los puentes. Villa El Salvador se fue consolidando. La frase profética que resonó en una misa de Monseñor Bambarén, “Ustedes no son invasores sino fundadores de pueblos jóvenes, de nuevas ciudades” fue cobrando realidad. La comunidad se hizo distrito y Azcueta fue su primer alcalde en las elecciones de 1983 que ganó Izquierda Unida. Parte importante de lo que siguió se dio en medio de la violencia senderista. En tal clima y durante su gestión, Villa El Salvador obtuvo dos importantísimos reconocimientos: el Premio Príncipe de Asturias y el Medalla de la Paz de las Naciones Unidas, ambos en 1987. La violencia terrorista alcanzó su clímax con el infame asesinato de María Elena Moyano, encarnación de la fuerza, el coraje, la unión y la solidaridad, que devino símbolo principal de la gesta heroica de Villa El Salvador. He escrito clímax, no fue así. El horror continuó, el propio Michel sufrió un criminal atentado que lo puso al borde de la muerte.

Incansable, Azcueta siguió en la brega. Fundó la Escuela Mayor de Gestión Municipal que tiene más de una década de funcionamiento, de la cual es director y profesor, y volvió a ser elegido alcalde de Villa El Salvador. En la Escuela Mayor conjuga lo clásico, la dedicación personal a quienes pasan por sus aulas, con la utilización de recursos informáticos que amplían su alcance. Además, tiene una interesante labor editorial que ha permitido la publicación de este libro entre otros textos, documentos y materiales de enseñanza. Años después fue parte del grupo que promovió la creación de la Universidad Nacional Tecnológica del Cono Sur, otro espacio en el cual ejerce actualmente la docencia.

Al cerrar estas páginas queda claro que la experiencia de Villa El Salvador ha sido la inspiración de este libro. La articulación de la educación, la capacitación, el aprendizaje a través de la acción y la autogestión pavimentó el camino hacia el desarrollo industrial del que el distrito es ejemplo. Esta historia de un esfuerzo en pro de la paz y la dignidad de los cientos de miles de personas lideradas por Michel es prueba tangible del “duro deseo de durar” y de la “terca apuesta por el sí” que han impulsado al pueblo peruano aun en los momentos más oscuros y difíciles.

A dos años del Terremoto, la indiferencia del Gobierno APRISTA

El gran Carlín grafica la indeferencia de un Gobierno incapaz encabezado por Alan Gracia. Las palabras sobran...
Dale click al dibujo para verlo bien
El capitalismo del desperdicio

Por Nelson Manrique

En los años 60 un economista austriaco, Adolf Koslik, publicó un provocador libro, que iluminaba aspectos fundamentales del funcionamiento del capitalismo de los EEUU, luego de la Segunda Guerra Mundial (El capitalismo del desperdicio. México: Siglo XXI, 1973). Koslik llamaba la atención sobre la enorme importancia del complejo militar-industrial para dinamizar la economía doméstica norteamericana, y así evitar el retorno de una recesión. De su análisis se desprendía que la dinámica guerrera del imperialismo respondía no solo a designios expansionistas –políticos– sino a profundas necesidades internas, estructurales, de la economía norteamericana.
Ya en los años 30 el recientemente reivindicado John Maynard Keynes llamó la atención (y esto le ganó el Premio Nóbel) sobre cómo salir de una recesión creando una demanda agregada desde el Estado. Si el Estado, comprando productos a los empresarios nacionales, era capaz de crear una demanda suficientemente grande, dinamizaría ramas de la economía que generarían empleo, dando capacidad adquisitiva a los trabajadores así contratados, que se convertirían a su vez en consumidores que demandarían nuevos productos (productos de primera necesidad, por ej.), dinamizando nuevas ramas económicas, que podrían contratar nuevos trabajadores, que a su vez demandarían otros productos, y así sucesivamente, hasta dinamizar toda la economía.
El modelo económico antirrecesivo de Keynes tenía un correlato histórico real: la política económica del fascismo de los años 30, a la que le dieron una muy expresiva formulación: “cañones o mantequilla”; invertir en productos de consumo, o en armamento. Cuando llegó a canciller, Hitler encontró la economía quebrada, saliendo de la hiperinflación más grande de la historia, con una tercera parte de la fuerza de trabajo desempleada. Sorprendentemente, en apenas tres años convirtió a Alemania en una gran potencia mundial, próspera y con pleno empleo (de allí el gran apoyo popular que conquistó). El secreto estuvo en la asociación entre el Estado nazi y los grandes industriales para desarrollar la más grande carrera armamentista de la historia, que, por una parte, creó el milagro económico alemán, y, por la otra, lanzó a la humanidad al apocalipsis de la guerra mundial.
Analizando la economía de EEUU en la postguerra Koslik presentaba evidencias sorprendentes: para 1960 alrededor de un 8% de la fuerza de trabajo laboraba en industrias que producían directamente para el complejo militar-industrial y alrededor de una tercera parte de la población económicamente activa dependía indirectamente de este sector. La conclusión era clara: el guerrerismo norteamericano no era solo la consecuencia de un imperativo político expansionista sino de una característica estructural de su economía: la carrera armamentista con la URSS (y luego la carrera espacial) era una necesidad estructural. Visto desde este punto de vista, la Guerra Fría, la guerra de Vietnam, el enorme poder del complejo militar-industrial y el intervencionismo yanqui a nivel mundial adquirían un nuevo sentido.
El colapso de la URSS y el fin de la Guerra Fría han creado un escenario nuevo, pero la política intervencionista de Bush en Irak, y la que anuncia ahora Barack Obama para Afganistán, muestran que no todo ha cambiado. Es importante analizar el acuerdo por el que Colombia cede a EEUU el uso de siete bases militares en su territorio y la nueva geopolítica yanqui para la región dentro de este contexto.

miércoles, 12 de agosto de 2009



CONOCIENDO A MICHEL AZCUETA
40 AÑOS EN EL PERÚ


Con Michel he aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse…
Luis Castilla
Fuente: "Amigos de Villa"
Cuando en el Perú se habla de Michel Azcueta, la gente asocia inmediatamente a Villa el salvador, o también lo contrario cuando uno habla de Villa El Salvador la gente dice Michel Azcueta.
Es conocido entre sus amigos y ex alumnos como “el gato” y quizás esa chapa o apodo tenga algo de razón pareciese que tiene 7 vidas y en momentos difíciles vuelve a salir adelante.


Corría el año 1971, cuando con todos los pobladores que llegaron al desierto de lo que hoy es villa el salvador, llegaban también un grupo de jóvenes docentes de la Católica a poner en marcha las primeras aulas del colegio Fe y alegría 17, muchos de ellos iban y venían a Lima, sin embargo habían varios de ellos que cómo todos los pobladores armaron su casita de madera y de la misma manera que miles de vecinos sufrían todas las dificultades del pueblo joven de Villa El Salvador. Quién no recuerda a uno de ellos, delgado con sus bigotes y lentes marrones gruesos y con su poncho traído de Cajamarca recorría lo grupos residenciales en las noches de invierno. O cuando en las oscuras noches del desierto para pasar la voz que ya estábamos camino a las reuniones aprendido el clásico fi, fu, fi...silbido que unió a muchos caminos a las reuniones, el primero que silbaba era Michel que puntualmente pasaba la voz para ir a las reuniones de la comunidad.

Empecemos a conocer a un Maestro y Político:
Nace en Madrid, luego de estudiar en un seminario a los 21 años debe tomar una decisión entre ir a Israel a trabajar como voluntario en la experiencia de los Kibutz, o a las comunidades andinas de América latina. Elige el Perú cómo destino llega al Perú, convalida sus estudios en la universidad católica, luego decide ir a trabajar a Jaén en Cajamarca donde empieza a descubrir la realidad peruana y las inmensas necesidades y diferencias existentes. Cuando ocurre el Terremoto de 1970, Se ofrece de voluntario para ayudar los damnificados y huérfanos del terremoto, es así que se desplaza a Huaraz. Cuando se produce la invasión de Pamplona se encuentra en Lima haciendo un curso de pedagogía y defiende a Monseñor Bambarén y al Cardenal Landázuri en su compromiso con los pobres, surge el interés por venir a Villa El Salvador con toda la gente que era trasladada al desierto de Tablada de Lurín; es así que junto con miles de vecinos termina viviendo en los arenales en medio de algo muy difícil de entender, pero con muchas necesidades y oportunidades. Funda con otros profesores el CECOMVES (centro educativo comunal de Villa El Salvador), luego Fe y Alegría 17, participando en la fundación de los primeros once colegios del nuevo asentamiento humano. Desde los primeros días estuvo ligado al que hacer de la vida comunal, son cientos de reuniones que en las noches se realizaban en la comunidad y a las cuales luego de su labor de docente junto a otros profesores que también vivían en Villa El Salvador les dedicaban en las noches y los sábados y domingos, hasta la fundación, en l973, de la Comunidad Urbana Autogestionaria de Villa El Salvador, la CUAVES. En 1974, recibe con orgullo y mucha alegría la nacionalidad peruana. Junto a dirigentes de la comunidad contribuye a que la comunidad se vaya organizando y poco a poco consiguiendo que la luz llegue al distrito, luego conseguir que haga una pista de afirmado, que ingresen las empresas de transporte. Con miles de pobladores y sus dirigentes participa en las movilizaciones por educación, por agua y desagüe, por democracia en la segunda mitad de los años 70. En 1982 y 1983 preside la comisión pro distritalización de Villa Salvador, labor y tarea que la comunidad le encarga presidir, después de muchas gestiones y dificultades junto a un grupo de dirigentes consiguen un 31 de mayo de 1983 la ley de creación del distrito de Villa El Salvador. Meses después, se convocan a las primeras elecciones municipales: miles de vecinos de la comunidad conocedores de su vocación de servicio deciden convencerlo para que sea candidato a las elecciones municipales, Michel se presenta junto a una lista de regidores por Izquierda Unida que presidía don Alfonso Barrantes Lingán y gana por más del 63 % de los votos validos. Juramenta un 1 de enero de 1984 y promulga el decreto de alcaldía Nº 001, LEY COMUNAL LEY MUNICIPAL. Durante sus años de Alcalde nunca dejó de Enseñar en el colegio fe y alegría, cuando se le pedía que solicite su licencia, siempre era la misma respuesta, déjenme a mí con mis cosas, la enseñanza es mi vida, ya llegara el día que tenga que jubilarme. En 1985 después de intensas gestiones se logra que el Papá llegue a Villa El Salvador, esto no hubiese sido posible sin la ayuda del cardenal Juan Landazuri Rikets y monseñor Luis Bambarén, el obispo de los pueblos jóvenes, con quien Michel guarda una larga amistad. De manos del Mismo papa Juan pablo II recibe la medalla para el pueblo de villa el salvador y una invitación para posteriormente visitar a su santidad en el Vaticano. El Papa recuerda mucho su visita y al alcalde de Villa El Salvador y le pregunta por la gente de Villa El Salvador, y vuelve a enviar sus bendiciones al pueblo de Villa El Salvador. Es anecdótico que en el lugar donde estuvo su santidad, el único terreno amplio y vacío en aquella época floreciese el único parque industrial del Perú teniendo a la pequeña empresa como su promotor y a los sectores populares. Es reelegido como alcalde de Villa El Salvador por mas del 73 % y empieza una campaña agresiva para lograr que el parque industrial pase a manos de villa el salvador, esto se concreta en una histórica asamblea pública en la plaza Grau donde el presidente García entrega a Michel la resolución de creación de la autoridad autónoma del parque industrial de Villa El Salvador, nombrándolo como su presidente. Desde ahí logra a través de intensas gestiones el apoyo de naciones unidas a través de ONUDI, para que se hagan los estudios de orientar el parque industrial a la pequeña empresa y ponerlo en marcha. Luego seria el promotor de que Villa El Salvador postule a premio Nóbel de la paz, y al premio príncipe de Asturias de la concordia, premio que luego fuese concedido y entregado por los reyes de España, en esa ocasión viajó con Maria Elena Moyano y Roel Barrenzuela secretario general de la Cuaves. Posteriormente el diario "La República" lo declararía hombre del año, premio que decide que salga a nombre de Villa El Salvador, luego gestionaría y recibiría de la ONU el premio de VILLA EL SALVADOR CIUDAD MENSAJERA DE LA PAZ Y PROMOTORA DEL DESARROLLO. Tuvo que enfrentar momentos difíciles ya que posterior a la muerte de Maria Elena Moyano, sufrió un atentado contra su vida que lo puso al borde la muerte, junto a él fueron heridos siete niños que milagrosamente a pesar de sus heridas se recuperaron, desde esa fecha todos los 16 de junio diversos vecinos se reúnen para conmemorar que la vida pudo más que muerte ese día. Recibió en l993 el Premio Internacional de Derechos Humanos, y en l999 el Premio Mundial a la Solidaridad. Ha fundado el centro de comunicación popular, radio estereo villa, canal 45 y junto a otros amigos y ex alumnos la escuela mayor de gestión municipal, la cual hoy preside, institución dedicada a capacitar alcaldes y funcionarios de todo el Perú, desde donde traslada su experiencia y conocimientos del mundo municipal. A la fecha es consultor de diversos organismos internacionales, ha sido regidor de Lima, es master en comunicaciones y como el mismo lo dice VECINO DE VILLA EL SALVADOR, ya que desde su fundación vive en el sector tres, grupo residencial 10.
Podemos seguir escribiendo sobre él y Villa El Salvador y combinar ambas historias y seguramente que las páginas seguirán creciendo, pero en estas páginas hemos querido presentar brevemente a Michel, UN AMIGO Y UN VECINO DE VILLA EL SALVADOR.

lunes, 10 de agosto de 2009


Principales conceptos de la Ciencia Política
Enciclopedia libre

La política: Del griego πολιτικος (pronunciación figurada: politikós, «ciudadano», «civil», «relativo al ordenamiento de la ciudad»), es la actividad humana tendente a gobernar o dirigir la acción del estado en beneficio de la sociedad. Es el proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo. El término fue ampliamente utilizado en Atenas a partir del siglo V antes de Cristo, en especial gracias a la obra de Aristóteles titulada, precisamente, Política. El mismo Aristóteles definía al ser humano como un animal político por excelencia. También se define como política a la comunicación dotada de un poder, relación de fuerzas.
Ciencia Poítica: Es una ciencia social que estudia dicha conducta de una forma académica utilizando técnicas de análisis político; los profesionales en esta ciencia adquieren el título de politólogos, mientras quienes desempeñan actividades profesionales a cargo del Estado o se presentan a elecciones se denominan políticos.
Marketing político: Es el conjunto de técnicas de investigación, planificación, gerenciamiento y comunicación que se utilizan en el diseño y ejecución de acciones estratégicas y tácticas a lo largo de una campaña política, sea ésta electoral o de difusión institucional. En la actualidad el Marketing Político presenta dos características adicionales: la mediatización y la videopolítica. Si bien existen numerosas similitudes técnicas y metodológicas entre el Marketing Político y el Marketing Comercial, sus objetivos difieren notablemente. En el mundo comercial la lógica de mercado tiene como objetivo principal la satisfacción de una necesidad. En la esfera política la lógica de mercado tiene como objetivo la elección de una alternativa.
Sistema político: Es la plasmación organizativa de un conjunto de interacciones estables a través de las cuales se ejerce la
política en un contexto limitado. Este sistema viene formado por agentes, instituciones, organizaciones, comportamientos, creencias, normas, actitudes, ideales, valores y sus respectivas interacciones, que mantienen o modifican el orden del que resulta una determinada distribución de utilidades, conllevando a distintos procesos de decisión de los actores, que modifican la utilización del poder por parte de lo político a fin de obtener el objetivo deseado claramente. El concepto aparece como un enfoque teórico abstracto a partir de la aplicación de la teoría sistémica a la ciencia política. La finalidad de aplicar la teoría sistémica a la ciencia política fue proveer a esta última de una teoría general que la proveyera de un lenguaje unificado, de un referente teórico común, de un armazón conceptual sólido y de un marco de estudio y análisis ordenado. En este sentido la teoría sistémica lima las últimas deficiencias a la hora de definir la identidad teórica de las Ciencias Políticas respecto de otras materias como el Derecho la Filosofía y la Historia proponiendo un sistema como nueva unidad de análisis desde un punto de vista político por excelencia: el sistema político. El término «sistema político» ha sido confundido con el de «forma de gobierno» porque alude a la estructura y funcionamiento de los poderes públicos. Los términos «forma de gobierno» o «régimen político» o «sistema de gobierno» o «modelo de gobierno» definen con distintos matices la forma de ejercitar el gobierno, es decir, los distintos tipos de poder por parte de poder gobernante, y una «estructura de gobierno» o es la forma en la que se estructura dicho poder, sin embargo el término «sistema político» define al sistema en el que se encuentra inmerso dicho poder y en el cual ha de desenvolverse para conseguir su objetivo. De esta forma posee una connotación más dinámica y compleja pues no se refiere aisladamente a las instituciones de gobierno o al resto de actores políticos que inciden sobre ellas, sino a la interdependencia del conjunto y al proceso de toma de gobierno. De igual manera se ha empleado en ocasiones erróneamente para referirse al concepto de «forma de Estado», que no sólo comprende poder al igual que el de «forma de gobierno», sino además territorio y población.
Sistema de partidos políticos: Es un
sistema político en el que la política es ejercida mediante organizaciones políticas denominadas partidos políticos. Según Giovanni Sartori, para definir un sistema de partidos como más importante hay que destacar la distancia entre partidos (polarización) y la dirección de la competencia (centrifuga y centrípeta). En base a esto se confirma una tipología de siete tipos:
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Unipartidismo: Sólo hay un partido.
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Unipartidismo hegemónico: Sistema que permite la existencia de una pluralidad de partidos, pero uno se impone largamente sobre el resto debido a nivel organizativo, capacidad económica, inserción social, utilización del aparato estatal, u otros motivos.
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Unipartidismo predominante: Se trata de un sistema en el que un partido ha ganado por mayoría absoluta en 4 o 5 legislaturas.
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Pluripartidismo: Gran cantidad de partidos políticos tienen amplias posibilidades de obtener el poder ejecutivo.
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Pluripartidismo bipartidista o bipartidismo: Dos partidos políticos de ideologías opuestas absorben la mayoría abrumadora de los votos, dejando espacio escaso a otros partidos.
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Pluripartidismo polipartidista: Varios partidos políticos se reparten los escaños, estando obligados a realizar alianzas para alcanzar el poder.
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Pluripartidismo de centro: Entre varios partidos políticos hay uno de centro que obtiene la mayoría de los votos, pero que generalmente ha de realizar coaliciones con el resto de partidos que adquieren más o menos votos según las tendencias del momento.
Según algunos autores, la gobernabilidad democrática se facilita en los sistemas de partidos institucionalizados, que no estén
polarizados o fragmentados, pero no son requisitos indispensables para la gobernabilidad.
Clientelismo político: Es un
sistema extraoficial de intercambio de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral. En un sistema de clientelismo, el poder sobre las decisiones del aparato administrativo del Estado se utiliza para obtener beneficio privado; el patrón —sea directamente un funcionario él mismo, u otra persona dotada de suficiente poder como para influir sobre los funcionarios— toma decisiones que favorecen a sus clientes, y que estos compensan con la perpetuación en el poder del funcionario implicado o de su entorno. La relación puede fortalecerse mediante la amenaza de utilizar esa misma capacidad de decisión para perjudicar a quienes no colaboren con el sistema. Las relaciones clientelares están profundamente arraigadas en la democracia latinoamericanas, aunque no se limitan en modo alguno a ella; el control de los sindicatos en los Estados Unidos, por ejemplo, estuvo asociado durante la mayor parte del siglo XX a formas muy marcadas de clientelismo; también resulta paradigmática, a este respecto, la habitual relación entre los principales medios de comunicación comerciales y privados, y los principales partidos cercanos a cualquiera de los principales organismos de poder, fenómeno particularmente característico de sistemas con fuerte consolidación o predominio de situaciones de bipartidismo. En general, los sistemas clientelares aparecen donde la necesidad de integrar rápidamente un elevado número de participantes a un sistema político sin tradición organizativa lleva al desarrollo de sistemas de mediación informal entre la acción estatal y las necesidades de las comunidades.
Populismo: (del
latín populus "pueblo") es un término político usado para designar corrientes heterogéneas pero caracterizadas por su aversión discursiva o real a las élites económicas e intelectuales, su rechazo de los partidos tradicionales (institucionales e ideológicas), su denuncia de la corrupción política por parte de las clases privilegiadas y su constante apelación al "pueblo" como fuente del poder. La aparición del populismo como fenómeno social se liga a procesos de rápida modernización o cambio como una postura crítica ante los distintos grados de desarrollo que estos procesos pueden generar en las diversas clases o regiones de un país y en consecuencia una desigualdad en varios ámbitos de la sociedad. El término populismo se ha usado en política con dos acepciones diferentes, una de ellas tiene un significado positivo, pero principalmente se usa aquella con una connotación peyorativa. En algunos casos se identifica erróneamente el populismo con la demagogia: mientras ésta última está referida al discurso del político buscando influir en las emociones de los votantes, el populismo está referido a la medida que toma un político, buscando la aceptación de los votantes.


SISTEMAS POLITICOS
Enciclopedia libre

Autocracia: (del griego αυτος autos 'uno mismo' y χρατος khratos 'gobierno, poder') es un sistema de gobierno absoluto, en el cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley de un Estado. Se refiere generalmente a la monarquía absoluta, pero especialmente al régimen zarista ruso y su constitución de 1905, cuyo dirigente asumía el título de "Autócrata de Todas las Rusias". En la actualidad el uso del calificativo de "autocracia", por los políticos como sinónimo de monarquía ha caído en desuso (por la aparición de las monarquías constitucionales o limitadas) y ha aumentado el uso como sinónimo de tiranía (degeneración de la monarquía según los filosofos de la Grecia antigua) o incluso el de dictadura. Su uso más habitual es para establecer un parámetro de poder político, por ejemplo la oligarquía es el ejercicio de poder por pocos, la autocracia se diferencia de esta porque el poder es ejercido por una sola persona, en vez de pocas. La autocracia es un sistema político diametralmente opuesto a la anarquía, la ausencia de poder, y bastante lejano de la democracia, el poder de la mayoría.
El comunismo: es un movimiento político cuyos principales objetivos son el establecimiento de una sociedad sin
clases sociales, basado en la propiedad social de los medios de producción, la abolición de la propiedad privada de los mismos, y busca llevar a la clase trabajadora al poder, logrando así la abolición del estado al asumir la clase trabajadora todas sus funciones. A esta sociedad sin clases, que se tiene como ideal y fin último a partir de un proceso denominado socialismo, se la llama comunismo. El comunismo, por motivos históricos, se ha confundido exclusivamente con el marxismo-leninismo. Por tanto, existen doctrinas teóricas no marxistas también denominadas comunistas.
La dictadura: (del
latín dictatūra) es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador), generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la inexistencia de consentimiento alguno por parte de los gobernados y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder. Históricamente, dictadura hace también referencia a la magistratura extraordinaria de la Antigua república romana, de donde cobra su origen. El Senado romano en casos de guerra o estados de emergencia dotaba a un hombre de poderes absolutos durante un periodo de tiempo determinado sin que por ello quedase derogado el ordenamiento político y jurídico existente. De este modo hoy día es frecuente que se apele a una situación extraordinaria para legitimar la duración, normalmente vitalicia, de una dictadura (guerra, confrontación, peligro, crisis, etc). Igualmente suele enaltecerse al dictador como alguien sacrificado capaz de entregar su propia vida por su pueblo, y a menudo se le rodea de cierta sobrenaturalidad de carácter militar y religiosa; y especialmente en estos casos se pretende la sucesión en otro dictador. Según las características que presente puede ser una dictadura autoritaria o totalitaria. Algunas constituciones democráticas como la alemana de Weimar preveían situaciones excepcionales que la justificaban, como excepciones a la utilización del término como forma de gobierno contrapuesto a la democracia.
La democracia directa: también denominada democracia radical o democracia cara a cara, es un mecanismo en el que cada una de las
personas asociadas a determinada agrupación pueden exponer en igualdad de poder sus puntos, iniciativas y propuestas actuando directamente sobre ella y dirigiéndola en equipo. Hace énfasis en la decisión y el cumplimiento común de acuerdos mutuos, siendo entonces una forma de democracia en la que los miembros de una asociación (laboral, empresarial, ciudadanía local) participan directamente en el proceso de toma de decisiones políticas, cada asociado representándose a sí mismo en igualdad de derechos y obligaciones. Al oponer democracia directa a democracia representativa, se rechaza a todo representante que pretenda hablar en nombre de otros, actuar en su lugar o en su interés.
Democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del
poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo.
En sentido estricto la democracia es una
forma de gobierno, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que todos sus habitantes son libres e iguales ante la ley y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.
La democracia: se define también a partir de la clásica clasificación de las formas de gobierno realizada por
Platón primero y Aristóteles después, en tres tipos básicos: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno "de los pocos" para Platón), democracia (gobierno de la multitud para Platón y "de los más", para Aristóteles). Hay democracia directa cuando la decisión es adoptada directamente por los miembros del pueblo. Hay democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Por último, hay democracia participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas o cuando se facilita a la ciudadanía amplios mecanismos plebiscitarios. Estas tres formas no son excluyentes y suelen integrarse como mecanismos complementarios.
El fascismo: es una
ideología y un movimiento político que surgió en la Europa de entreguerras (1918-1939). El término proviene del italiano fascio (‘haz, fasces’), y éste a su vez del latín fasces (plural de fascis). El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que se conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda, un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente la historiografía y la ciencia política sitúe al fascismo en la extrema derecha y le relacione con la plutocracia, identificándolo algunas veces como un capitalismo de Estado, o bien lo identifique como una variante chovinista del socialismo de Estado. Se presenta como una «tercera vía» o «tercera posición» que se opone radicalmente tanto a la democracia liberal en crisis (la forma de gobierno que representaba los valores de los vencedores en la Primera Guerra Mundial, como Inglaterra, Francia o Estados Unidos, a los que considera «decadentes») como al movimiento obrero tradicional en ascenso (anarquista o marxista, este último escindido a su vez entre la socialdemocracia y el comunismo, que desde 1917 tenía como referente al proyecto de estado socialista que se estaba desarrollando en la Unión Soviética); aunque el número de las ideologías contra las que se afirma es más amplio: El fascismo tiene sus enemigos agrupados en estos tres frentes: el social-comunista, el demoliberal-masónico y el populismo católico.
Progresismo y progresista: son términos
ideológicos de aplicación genérica, que en la actualidad sirven como cliché o etiqueta definitoria que agrupa posiciones políticas, doctrinas filosóficas, éticas y económicas identificables de un modo amplio con lo que se denomina izquierda, entendida como los principios ilustrados en los que se basó la Revolución Francesa de 1789: Liberté, égalité, fraternité (libertad, igualdad y fraternidad). El progresismo actual defiende nuevos tipos de libertades como las ligadas a la identidad sexual (feminismo, derechos de los homosexuales), el aborto, la defensa de la tierra (ecologismo), derechos de los animales; y otras tradicionales, como el laicismo. Es tolerante con la diversidad religiosa y la inmigración (multiculturalismo). Muy a menudo se identifica con la denominada corrección política. Menos claro es qué se considera progresista frente a algunas cuestiones, como las económicas: ¿es progresista subir, o bajar los impuestos?, ¿aumentar, o disminuir la protección social?, ¿la energía nuclear está justificada por la lucha contra el cambio climático? ¿es más progresista la globalización, o sus opositores altermundialistas?. La ideología progresista está muy extendida a nivel mundial, en especial Europa. Para la propagación de esta ideología se utilizan los medios de comunicación masivos (prensa, radio, televisión) y los partidos políticos de izquierda.
La socialdemocracia: es una
ideología política que surgió a finales del siglo XIX a partir del movimiento socialista. La socialdemocracia moderna se diferencia de otras concepciones del socialismo por la manera que interpreta el significado e implicaciones de ese termino, especialmente en materias politicas: "La Internacional Socialista se fundó hace cien años para coordinar la lucha mundial de los movimientos socialistas democráticos por la justicia social, la dignidad humana y la democracia. En ella se reunieron partidos y organizaciones de tradiciones diferentes, que compartían el objetivo común del socialismo democrático. A lo largo de su historia, los partidos socialistas, socialdemócratas y laboristas han defendido los mismos valores y principios. ... Los socialistas democráticos han llegado a proclamar estos valores por caminos muy distintos, a partir del movimiento obrero, de los movimientos populares de liberación, de las tradiciones culturales de asistencia mutua y de solidaridad comunitaria en muchas partes del mundo. También tienen raíces en las diversas tradiciones humanistas del mundo. Pero aunque existan diferencias ideológicas y culturales, todos los socialistas comparten la concepción de una sociedad mundial pacífica y democrática, con libertad, justicia y solidaridad." Mientras para los socialdemócratas tales principios representan la esencia del socialismo, otros, definiendo el socialismo en el significado que generalmente se tiene del marxismo, rechazan esta interpretación. La socialdemocracia también aborda los temas valóricos desde un prisma progresista. Los socialdemócratas se caracterizan por sus políticas reformistas ligadas a la participación ciudadana, a la protección del medio ambiente y a la integración de minorías sociales en las democracias modernas. Es el sector de la izquierda política más importante del mundo contemporáneo.
El liberalismo: es un sistema
filosófico, económico y político, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo, suscitando a los principios republicanos, siendo la corriente en la que se fundamentan la democracia representativa y la división de poderes.
Aboga principalmente por:
- El desarrollo de las
libertades individuales y, a partir de ésta, el progreso de la sociedad.
- El establecimiento de un
Estado de Derecho, donde todas las personas sean iguales ante la ley, sin privilegios ni distinciones, en acatamiento con un mismo marco mínimo de leyes.
La monarquía absoluta: es una
forma de gobierno en la que el monarca (lleve el título de rey, emperador, zar o cualquier otro) ostenta el poder absoluto. No existe en ella división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Aunque la administración de la justicia pueda tener una autonomía relativa en relación al rey, o existan instituciones parlamentarias, el monarca absoluto puede cambiar las decisiones o dictámenes de los tribunales en última instancia o reformar las leyes a su voluntad (La palabra del rey es ley). Nombra y retira a sus asistentes en el gobierno a su voluntad. La unidad de todos los poderes suele considerarse justificada por considerar que la fuente del poder es Dios y que los monarcas ejercen la soberanía por derecho divino de los reyes. No hay mecanismos por los que el soberano (que no reconoce superiores) responda por sus actos, si no es ante Dios mismo. La monarquía absoluta se desarrolla históricamente en la Europa Occidental a partir de las monarquías autoritarias que surgen al final de la Edad Media con la crisis de las monarquías feudales y el predominio que adquiere el rey en relación a todos los estamentos.
La monarquía parlamentaria: es la
forma de gobierno común en muchas democracias occidentales actuales, en el que el rey ejerce la función de Jefe del Estado bajo el control del poder Legislativo (Parlamento) y del poder Ejecutivo (Gobierno), es decir, el rey reina pero no gobierna (expresión debida a Adolphe Thiers). Las normas y decisiones emanadas del Parlamento regulan no sólo el funcionamiento del Estado sino también la actuación y funciones del propio rey. Es muy usual, incluso en la bibliografía de las ciencias políticas, identificarla con otro tipo de monarquía, la monarquía constitucional, aunque ésta tiene una característica bien distinta, y es que permite reservar una mayor capacidad y funciones al rey, que retiene gran parte del poder, por ejemplo, controlando al poder ejecutivo. En la mayoría de las monarquías parlamentarias actuales la autonomía y poderes del monarca están muy limitados y recortados, pudiendo el Parlamento en cualquier momento tomar decisiones que obliguen a su cumplimiento por parte del Rey.
República: (del
latín res publica, «la cosa pública, lo público»), en sentido amplio, es un sistema político caracterizado por basarse en la representación de toda su estructura mediante el derecho a voto. El electorado constituye la raíz última de su legitimidad y soberanía. Muchas definiciones, como la de Encyclopædia Britannica de 1911, resaltan también la importancia de la autonomía y del Derecho (incluyendo los derechos humanos) como partes fundamentales para una república. Por extensión, se suele denominar así al Estado que posee dicha organización, aunque muchas otras formas de gobierno se han autodenominado repúblicas siendo en realidad estados totalitarios por ejemplo China o la antigua URSS. El Concepto de la República en la politología; se ha definido como la forma de gobierno de los países en los que el pueblo tiene la soberanía o facultad para el ejercicio del poder, aunque sea delegado por el pueblo soberano en gobernantes que elige de un modo u otro. Suele pensarse que en la práctica, la forma de estado de un país es la monarquía si tiene soberano o rey no soberano, y república. Lo cierto es que una república está fundamentada en el "imperio de la ley" y no en el "imperio de los hombres". Una república es, de este modo, independiente de los vaivenes políticos, incompatible con tiranías ni monarquías, en la cual tanto los gobernantes como los gobernados se someten por igual a un conjunto de principios fundamentales normalmente establecidos en una constitución."Un montón de gente no es una república" Aristóteles. El desconocimiento de estos principios clásicos en el mundo moderno lentamente ha conducido a muchos a expresarse en términos de "repúblicas democráticas" o "repúblicas islámicas", sin considerar la contradicción que tales frases contienen. Son elementos comunes que participan del contenido de la definición tradicional que la cultura occidental ha elaborado del concepto "República": 1.-la periodicidad en los cargos; 2.-la publicidad de los actos de gobierno; 3.-la responsabilidad de los funcionarios públicos; 4.- la separación y control entre los poderes; 5.- la soberanía de la ley; 6.- el ejercicio de la ciudadanía; 7.- la práctica de la tolerancia con las ideas opuestas; 8.- la igualdad ante la ley; 9.- la idoneidad como condición de acceso a los cargos públicos.
El socialismo: es una
ideología de economía política que defiende principalmente un sistema económico y político basado en la socialización de los medios de producción, o control administrativo colectivista, que puede ser no-estatal (propiedad comunitaria) o estatal (nacionalización), así como puede ser democrático o dictatorial. Por ello al socialismo se lo asocia desde las ideas de búsqueda del bien común e igualdad social hasta los proyectos de Estado socialista o al intervencionismo, definiciones de socialismo o de sus métodos que pueden variar drásticamente según el interlocutor. En resumen apoderar a quienes realizan la vida social y economía de una sociedad en lugar de darle poder sólo a aquellos que las puedan comprar o concentrar el control de ella (e incluso elaborar mecanismos para evitarlo de raíz), de ahí su carácter originalmente anticapitalista. En principio es a esto a lo que en el siglo XIX, en el contexto de un proceso de proletarización masivo producido por el ascenso del capitalismo industrial, se denominó movimiento socialista y en algunos lugares movimiento de reforma del trabajo. Es un término político, que permanece fuertemente vinculado con el establecimiento de una clase trabajadora organizada, creada ya sea mediante revolución o evolución social o mediante reformas institucionales, con el propósito de construir una sociedad sin clases estratificadas o subordinadas unas a otras. La radicalidad del socialismo no se refiere tanto a los métodos para lograrlo sino más bien a los principios que se persiguen.
Teocracia: (del
griego Teos τεοσ /teos/ [Dios] y Cracia χρατοσ /kratos/ [Gobierno], gobierno de Dios) es una forma de gobierno en la que los líderes gubernamentales coinciden con los líderes de la religión dominante, y las políticas de gobierno son idénticas o están muy influidas por los principios de la religión dominante; normalmente el gobierno afirma gobernar en nombre de Dios o de una fuerza superior, tal como especifica la religión local. El diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española la define como el "gobierno ejercido directamente por Dios", y en una segunda acepción: "Sociedad en que la autoridad política, considerada emanada de Dios, se ejerce por sus ministros."
Tecnocracia: se deriva de los vocablos
griegos tecnos ("técnica") y kratos ("fuerza", "dominio" o "poder"), por tanto, tecnocracia significa literalmente "gobierno de los técnicos". El "técnico que gobierna" es por consiguiente un tecnócrata, o más bien lo que se consideraría como que la tecnocracia es el gobierno llevado por un técnico o especialista en alguna materia de economía, administración, etcétera; que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones apegadas a la técnica o técnicamente eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas, políticas o sociales. La primera tecnocracia que se concibió fue la del gobierno de sabios en la República de Platón. El término tecnocracia se impone a partir de los primeros años 1930 para indicar la progresiva expansión —alentada por parte de algunos, temida por otros— del poder de los técnicos de producción (químicos, físicos e ingenieros) basado en el supuesto de que quien está capacitado para gobernar el proceso industrial empresarial está capacitado para gobernar no solamente enteros sectores productivos, sino también la sociedad industrial en su conjunto. Los técnicos industriales son pronto reemplazados por la clase de los "directores", que debe su fortuna al debilitamiento de la función de la propiedad —ya sea en su faceta de titularidad, con la sociedad por acciones, ya sea en su faceta decisional—, característico de los grandes grupos industriales. Con la creciente intervención del Estado en la vida económica de los pueblos, con la planificación económica y con la integración entre industria y sistema de defensa durante los periodos bélicos, con la carrera armamentística durante la llamada Guerra Fría, el tecnócrata medio se abre a los más altos niveles de la burocracia estatal y de los aparatos industrial-militares, además de, evidentemente, a exponentes de renombre de las facultades universitarias científicas, tecnológicas y económicas, con un trasvase continuo de una realidad a otra, ejemplificado por la carrera de Robert S. McNamara, en primer lugar presidente de la Ford Motor Company, luego ministro de Defensa de EE. UU. en la época de la guerra de Vietnam (1965-1975) y finalmente presidente del Banco Mundial. La importancia económica y social de los flujos financieros e informativos de los años ochenta determina una imponente aportación del mundo de las finanzas, de la informática y de la comunicación en la formación de la mentalidad y del personal tecnocrático. No obstante, la calificación de tecnócrata se otorga al técnico no como especialista, sino más bien como presunción de poseer los elementos para aplicar la técnica al gobierno de todo entorno humano. Entre las denominadas familias políticas del franquismo, se denominaron tecnócratas a los que dirigieron el área económica de los gobiernos desde el Plan de Estabilización de 1959, muchos de ellos en la órbita del Opus Dei.
La anarquía: del
griego αναρχια anarchia -de αναρχος anarchos 'sin dirigente'- es la ausencia de Estado o poder público, o la situación política en la que ningún individuo ejerce coacción (poder público o gobierno obligatorio) sobre otros. Desde el punto de vista del anarquismo, la anarquía es aquella forma de gobierno consistente en la organización y el pacto voluntario -sin coacción- entre individuos soberanos, y en el rechazo a toda organización y pacto obligatorio, como por ejemplo, cualquier Estado. Las connotaciones de la palabra varían drásticamente según se considere esta situación: para la doctrina anarquista, la anarquía es la máxima expresión del orden político, un orden libre y deseable, pero para sus críticos como un caos a evitar. A diferencia de la autarkeia, un principio ético y moral filosófico, la anarquía se refiere a una filosofía práctica u orden político.
Conservadurismo o conservatismo: Son aquellas opiniones y posicionamientos, generalmente de
centro-derecha y derecha, que favorecen tradiciones y que son adversos a los cambios bruscos o radicales. En lo social, los conservadores defienden valores familiares y religiosos. Generalmente el conservadurismo se asocia al nacionalismo y el patriotismo. En lo económico, los conservadores históricamente se posicionaron como proteccionistas -en oposición al librecambismo económico-. Actualmente esta asociación es menos clara, ya que durante siglo XX algunos de los partidos conservadores adoptaron posiciones liberales al fusionarse con partidos de esta tendencia, aliados en la defensa del orden socio-económico capitalista. Consecuentemente, en la actualidad en el conservadurismo político coexisten diversas posturas sobre lo económico. Así, dado que en general mientras algunos buscan mantener las condiciones presentes otros buscan volver a situaciones anteriores, existe una cierta confusión -incluso dentro de una misma cultura política- acerca de quiénes serían, en un momento dado, “conservadores”. Martin Blinkhorn, por ejemplo, pregunta: “¿Quiénes son los conservadores en la Rusia de estos días? ¿Son los estalinistas irredentos o los reformadores que han aceptado las visiones políticas de derecha de los conservadores modernos, tal como Margaret Thatcher?"
La Noocracia: o "la aristocracia de los sabios", tal como definio
Platón, es un sistema social y político que está basado "en la prioridad de la mente humana", según Vladimir Vernadsky.También se desarrolla en los escritos de Pierre Teilhard de Chardin. La palabra se deriva de la propia grecia 'nous', Gen. 'noos' (νους) significado 'mente' o 'intelecto', y 'kratos' (κράτος), 'autoridad' o ' poder'.

domingo, 9 de agosto de 2009



Entrevista con el politólogo Guillermo O’Donnell: “Nuestras democracias piden a gritos un pensamiento más latinoamericano” Javier Lorca


Publicado el 13/7/2007 16:30:00 (1840 Lecturas)

Mientras prepara su regreso definitivo a la Argentina, O’Donnell analiza las carencias democráticas de un Estado que se limita a garantizar derechos políticos, descuidando los civiles y socioculturales. Advierte que ni el Gobierno ni la oposición se plantean reconstruir el aparato estatal.A contrapelo de las teorías que reducen la democracia a una urna atiborrada de papeletas, a contramano de las manadas de expertos que rotulan al Estado como una compañía a racionalizar en busca de eficiencia y saldos usurarios, Guillermo O’Donnell, hace rato un clásico en la bibliografía obligatoria de las ciencias sociales, postula “una relación constitutiva entre el Estado y la democracia”, y continúa pensando en torno de esas dos instituciones que viene acechando hace casi tres décadas. Transitoriamente en Buenos Aires, anticipando su regreso definitivo al país, el politólogo recorre en esta entrevista con Página/12 los temas que aborda en su último libro, Disonancias (Prometeo), y destaca “las graves falencias” que tiene la democracia argentina, urgida de “avanzar en la conquista más plena de una ciudadanía civil, social y cultural”.–¿Por qué considera débiles y menguadas a las democracias latinoamericanas?–La democracia es siempre un horizonte abierto, que plantea esperanzas y cuestiones normativas inagotables, que tienen que ver con la realización de valores humanos y a veces con graves tropiezos... Por eso parto de la base de que hemos logrado algo sumamente valioso, que es el régimen político democrático, que marca una diferencia fundamental respecto del horror que pasamos, me refiero al llamado Proceso. La democracia política que hemos logrado significa que tenemos elecciones que son razonablemente libres y competitivas, la existencia de libertades de asociación, de expresión, de movimiento. Esto quiere decir que somos ciudadanos políticos. A partir de esto salen dos líneas de discusión. Primero, a esta democracia política hay que perfeccionarla, el régimen como tal y sus instituciones no funcionan totalmente bien. Una segunda línea de preocupación es que la democracia implica la vigencia, la consolidación y la expansión de varias ciudadanías: la social, la civil, la cultural, además de la política. Y mirando a la Argentina y a Latinoamérica, en estos otros aspectos de la ciudadanía tenemos un déficit grave. Por lo tanto, las tareas y las urgencias de la democratización debemos plantearlas no sólo en cuanto a mejorar el régimen político, sino también respecto de ese horizonte normativo: mejorar mucho las graves falencias que tiene Argentina, que tiene América latina, y avanzar en la conquista más plena de una ciudadanía civil, social y cultural.–¿Cómo se expresan esas falencias y debilidades en la actualidad argentina?–Hay materias en los derechos civiles en que falta mucho para que haya un tratamiento equitativo por parte del Poder Judicial y la policía, universalmente parejo para todos. En materia de género hay numerosas cuestiones pendientes, en cuanto a salud reproductiva, derechos femeninos... Y, en general, en cuanto a recibir del Estado un trato igualitario y respetuoso todos los ciudadanos. También, por cierto, el valor básico de los derechos civiles, que es poder vivir sin miedo: a pesar de que los miedos más inmediatos a la represión clandestina terminaron, todavía quedan muchos miedos a las arbitrariedades y la violencia. Esta es claramente una tarea de democratización respecto a la dignidad del ser humano, que está implicada en la propia idea de democracia. En cuanto a los derechos sociales, aunque con una distribución segmentada, nuestro país fue un país que se distinguió en el mundo por haber conquistado importantes derechos, desde relaciones bastantes equilibradas en lo laboral, acceso a una jubilación digna... Empezando con esa dupla terrible de Videla y Martínez de Hoz, continuando después en buena parte de los ’90, hemos experimentado paradójicamente una serie de regresiones. Y tanto el derecho civil como el derecho social, expandidos, efectivos, son sustento de la vida que un ser humano merece tener y, además, son el sustento de una mucho mejor democracia política, en tanto nos hacen a todos mucho más plenamente ciudadanos, nos habilitan no sólo a ejercer los derechos implicados, sino también a aprender y practicar las obligaciones consiguientes.–¿Cómo se vinculan e interactúan estas deficiencias de la democracia con los “bolsones autoritarios” que desde los ’90 usted observa dentro del Estado?–Contra buena parte de la literatura dominante contemporánea, me parece muy importante señalar que la democracia no sólo implica un régimen, también implica un Estado, que es el ancla indispensable de los derechos de las ciudadanías. Y un tema que aparece en nuestro país, que aparece en forma aún más dramática en América latina, es que a parte de los territorios no llega la legalidad del Estado, prevalecen legalidades mafiosas, patrimonialistas, informales, que coexisten y a veces se sobreponen a la legalidad estatal. Usé la metáfora de las “zonas marrones” para indicar regiones, pedazos de ciudades o zonas más extensas, donde esa legalidad estatal, que se supone es sustento de los derechos civiles, en realidad no es tan pareja. Eso muestra que la tarea de la democratización es también una responsabilidad directa del Estado, en el sentido de que debe tener la vocación de extender su propia legalidad a todo el territorio y todos sus habitantes.–¿Cómo evolucionaron esas zonas marrones en Argentina? ¿Tendieron a crecer o a decrecer?–Durante la década del ’90 me pareció una cruel paradoja, si no una contradicción, observar que bajo un régimen democrático a nivel nacional, esta legalidad de hecho se extendió en el país. No tengo datos contemporáneos para decir si ha disminuido o no. Pero esto coexiste con otro problema que no ha sido considerado: la ciencia política contemporánea presupone que, si hay democracia, la legalidad democrática se extiende a lo largo de todo el territorio, una visión que deriva de la experiencia histórica del Norte, aunque por cierto los Estados Unidos no son un buen ejemplo. El segundo presupuesto de la teoría política contemporánea es que, si hay un régimen democrático a nivel nacional, entonces hay regímenes democráticos a niveles subnacionales. La realidad flagrante de América latina demuestra que esta premisa norteña no es correcta. Por lo tanto, tenemos una situación poco teorizada en la cual coexisten regímenes democráticos con Estados cuya legalidad no penetra en todo el territorio, y con regímenes subnacionales que ciertamente no son democráticos. Es una realidad social que subyace a nuestras democracias, que piden a gritos un pensamiento más latinoamericano, para asumir y teorizar estos problemas.–En tanto problema regional, ¿qué factores históricos y sociales actuaron en su desarrollo?–En realidad, no es sólo América latina, hay otros países con problemas similares en Africa, también Indonesia, Filipinas, India... Entre nosotros es un legado de varias cosas. Primero, un viejo legado histórico, de enormes desigualdades territoriales, de pactos de constitución de naciones entre sectores muy diferentes en sus intereses y su inserción internacional. Segundo, en el caso argentino, se debió mucho, brutalmente, a que esas desigualdades subyacentes nunca fueron encaradas con una política de integración nacional, siempre coexistieron modos de dominación bastante diferentes y, por cierto, el terrible período neoliberal de los ’90 sirvió para agudizarlos. La época actual encuentra entonces un legado muy pesado, muy difícil de levantar. Pero, a la vez, es un desafío absolutamente necesario. No sólo por razones democráticas, sino, a la larga, por razones de desarrollo económico y social.–¿Qué relación puede pensarse entre estas democracias incompletas, que no garantizan derechos socioculturales, y la tendencia que usted viene señalando en los poderes Ejecutivos latinoamericanos al presidencialismo, a gobernar mediante decretos y poderes especiales?–En las democracias que he llamado delegativas, la concepción de la autoridad y sus prácticas son democráticas porque surgen de elecciones libres y no cercenan las libertades políticas, pero, a la vez, estos poderes ejecutivos sienten que tienen el derecho y la obligación de mandar como a ellos mejor les parece que le conviene al país. Y sienten que la existencia de otras instituciones políticas estatales, sean el Congreso, los ombudsman, las auditorías, las sindicaturas, molestan para la libertad de acción que quieren tener y hasta cierto grado, porque no son omnipotentes, a veces logran. Simplificando mucho, esto se debe a dos razones. Primero, en América latina tenemos una fuerte tradición en este sentido, no es un invento contemporáneo: estos rasgos uno los encuentra ya en el gobierno de Yrigoyen, y han continuado bajo formas autoritarias y también bajo regímenes democráticos. Esta tradición, que me niego a llamar populista porque me parece muy poco adecuado –prefiero cesarista–, es una constante en la política argentina, no sólo entre los gobernantes, también en el eco que encuentra, al menos por un tiempo, en buena parte de las mayorías públicas. Segundo, un dato más nuevo, creo que esto además responde a sociedades terriblemente fragmentadas, que tienen grandes dificultades para encontrar en sí mismas, por los mecanismos institucionales de mediación habituales, léase partidos políticos, formas de agregación, formas de constitución de identidades colectivas alternativas. La percepción de la sociedad de la necesidad de constituir alguna forma de unificación, aunque sea precaria y transitoria, frente a situaciones de fragmentación, contribuye a aumentar este sesgo decisionista. Esta fragmentación social es una de las formas de expresión de ciudadanías que, o nunca han existido vigorosamente, como la civil, o han sido duramente afectadas, como la social. La carencia y/o retroceso de estas ciudadanías espeja esta gran fragmentación social, esta atomización de demandas de intereses que aparecen en Argentina. Lo preocupante es que, para algunos, esa es una buena y eficaz forma de gobernar. Yo creo que no, y que hace falta preguntarse cómo salir.–¿Cómo pueden incidir en estas características del Estado (democracia limitada, decisionismo) la fragmentación del sistema tradicional de partidos y el surgimiento en su lugar de nuevas coaliciones, como la construida desde el kirchnerismo y desde el centroderecha?–Por sí mismo, no creo que haya consecuencias directas. Sí sería deseable que las diversas corrientes políticas tomaran como desafío, como parte de la tarea del crecimiento y la democratización, la reconstrucción del Estado, una tarea poco demandada desde la sociedad y poco programada desde la política. Hay muchísimas protestas por tal o cual defecto del Estado, pero no hay en la esfera pública una discusión acerca de cómo reconstruir un Estado que contemple tanto a las diversas ciudadanías como un desarrollo sostenible y más equitativo. Ese Estado no lo tenemos, tenemos un Estado que nunca fue muy fuerte ni muy armónico, que fue brutalmente castigado por el Proceso, que después fue atacado y demonizado, entonces llegamos al presente con una situación de extrema precariedad. Contra los credos de los ’90, cuando la forma de hacer política era sin el Estado y, si era posible, contra el Estado, ahora estamos descubriendo que las buenas políticas, las políticas sociales que reconocen a los ciudadanos, las políticas sustentables en lo económico, necesitan un Estado más fuerte, más flexible, más inteligente. La llave de oro de toda buena política sería, junto con proponerse buenas metas, preguntarse cuáles son las capacidades estatales necesarias para llevar a cabo esa política. En otras palabras, cómo habilitar las buenas intenciones con los instrumentos estatales necesarios para implementarlos. Y me parece que esa pregunta falta demasiado, tanto en el Gobierno como en las oposiciones. Por supuesto, la respuesta no es nada fácil, reconstruir el Estado choca con muchos intereses y los beneficios políticos son a largo plazo.–En la agenda política hoy no parecen ser dominantes los cuestionamientos abiertos al Estado.–Es cierto... comparado con la demonización del Estado en los ’90, o con el Estado que desde el ’76 se hipertrofió como máquina represiva, clandestina para peor. Ahora ese clima ideológico se ha borrado, quienes lo sustentan no creo que hayan desaparecido, pero por lo menos se han callado. Esto crea una oportunidad que hace mucho tiempo no teníamos, y me preocupa no detectar que esté siendo encarada. Hay síntomas positivos, por ejemplo, la Secretaría de la Función Pública ha elaborado programas de capacitación y reformulación de las carreras que son promisorios. Queda por ver –y ahí no soy optimista– qué grado de eco va a tener esto en el resto del aparato estatal.–¿Cómo explica, desde la perspectiva de una democracia delegativa con una ciudadanía que limita su participación política al voto, el aumento en los últimos años de la protesta social y sus nuevas modalidades de expresión?–Este es un fenómeno muy interesante y nuevo. Para empezar, las democracias delegativas son democracias... Hay una parte importante de la población que no se siente incómoda con las prácticas delegativas, con una salvedad: históricamente, la aceptación de prácticas delegativas suele ser temporaria y suele estar ligada a situaciones de crisis profunda, en las cuales hay una legítima expectativa de que emerja un tipo de poder que sea capaz de enfrentar y resolver problemas. Cuando estas construcciones de poder tienen éxito, pasan a pagar el precio de su propio éxito: las demandas son más diferenciadas, las exigencias de algunos electorados son mayores, intervienen más voces, reclaman actuaciones más transparentes, decisiones más controladas. La temporalidad de estas prácticas hoy está mostrando síntomas de relativo agotamiento. Todo esto coexiste con los reflujos de la crisis tremenda que vivimos y las diversas formas de participación que emergieron de ella, respecto de las cuales el Gobierno ha tenido el elogiable tino de no adoptar políticas represivas. Entonces confluyen dos cosas. Por un lado, la continuidad de formas de demanda que ahora se extienden, gran novedad, a temas medioambientales; y no me refiero sólo a Gualeguaychú, también en otros lugares del país hay protestas contra empresas contaminantes, lo que está perfilando una temática nueva, muy saludable. Por otro lado, para otras personas la etapa decisionista pasa a ser insuficiente, y aparecen cuestiones, como la crisis energética, como posible consecuencia de la falta de más voces en el proceso de toma de decisiones.

Fuente: Página 12 / 01.07.2007