
El político y el politólogo: Ciencia y praxis (acción)
Existe un debate filosófico entre la ciencia y acción de nuestra disciplina, si existe una relación o se debe desarrollar por separado, como estudiantes de Ciencia Política, hemos de ser los primeros en abordar este debate. Primero, porque nos dedicamos al estudio del poder, de la polis y el polemos; y en segundo lugar, porque, mientras lo hacemos, muchas y muchos de nosotros nos estamos implicando o nos hemos implicado en Política. La relación entre conocimiento y praxis, entre ciencia y acción, me parece un debate, un problema, infranqueable. Se trata, a mi entender, de la enriquecedora discusión entre el político y el politólogo.
Max Weber, plantea la separación radical de ciencia y acción. En su Wissenschaft als Beruf (traducida al castellano como La ciencia como vocación) y su Politik als Beruf (La política como vocación), ambas obras transcripciones de sendas conferencias en la Universidad de Münich (1919), Weber aborda el problema. En ellas (sobre todo en la primera) realiza una defensa radical de la separación entre ciencia (probablemente hoy diría ciencia social o ciencia política) y política (como profesión), que podría extenderse para hablar de la distinción entre el politólogo y el político, y la aplica al ámbito universitario preconizando la expulsión de la política fuera de las aulas.
Esto no quiere decir que uno deba escoger entre crear metodologías e investigación científica de la política o ser político (entiéndase por actor en el gobierno nacional, regional o local). En mi caso conviven el político y el politólogo, queramos o no, somos actores, y lo somos de manera más evidente en ciudades (geográficas, académicas, socioeconómicas…) globalizantes y globalizadoras: nuestro comportamiento cotidiano está impregnado de política. Mientras pensamos, actuamos (o dejamos de actuar): el pensador, por tanto, interviene en la esfera pública y transforma (o deja de transformar). Hacer Política, entendida aquí en sentido amplio, no es opcional, aunque sí lo es cómo hacerla. El deber de los politólogos (y los científicos sociales en general) en nuestro país es que no sólo intervengan o colaboren en la Administración Publica y en la Asesoria, sino que pretendan llevar ese “político” que existe dentro de todos los cientistas políticos y hacerlo coprotagonista o incluso protagonista en el ejercicio del Poder.
y muy relevante (o práctico, si se prefiere), ya que en esto que yo percibo como una intrusión de la Política en la Ciencia Política, como una hegemonía del Político sobre el Politólogo (y una huida de casi cualquier elemento politológico de la propia práctica política) están insertas cuestiones de relevancia máxima.
Se trata de un debate interesantísimo ya que existe una tendencia contraria donde no aceptan la intrusión de la Política en la Ciencia Política ya que es una academia creadora de investigación científica social; como ya lo mencione antes para mi esta relación es una obligación en nuestro país debito a que nuestra clase política esta llena de personajes improvisados sin noción de la ciencia política y caudillos aunque dejo claro que cuando existe esta separación debe existir una hegemonía del Político sobre el Politólogo.



